Cómo reducir el tejido adiposo y la inflamación en lipedema

Cómo reducir el tejido adiposo y la inflamación en lipedema

El lipedema fue reconocido como enfermedad en Mayo del 2018 por la OMS, dentro del grupo “Certain non-inflammatory disorders of subcutaneous fat”.

Se trata de una alteración o trastorno de la distribución del tejido graso, de carácter crónico. 

Teniendo esto en cuenta, entre los tratamientos que se realizan en la actualidad con el objetivo de mejorar los síntomas asociados, de reducir el tejido adiposo y la inflamación de bajo grado producida por el lipedema, podemos encontrar los siguientes:

Tratamiento conservador

El tratamiento conservador es la acepción que se utiliza para referirse a una serie de tratamientos no quirúrgicos de carácter multidisciplinar, que se utiliza en este caso para la mejora de la sintomatología asociada al lipedema.

Siempre se aconseja llevar a cabo a las mujeres con lipedema como tratamiento hasta mejorar la sintomatología, o al menos durante 6-8 meses antes de plantear la cirugía de liposucción, ya que en muchos casos no es necesario realizar esta última.

El tratamiento conservador consta de:

Terapia compresiva

Mediante prendas de compresión o vendajes compresivos: ayudan a reducir el dolor, mejorar el confort y la movilidad. Con el objetivo de favorecer el retorno linfático-venoso, se recomienda al menos durante la práctica de ejercicio físico, viajes prolongados en avión, en trabajos que requieran estar mucho tiempo de pie, y cuando se asocia edema ortostático, venoso y/o linfático.  

Fisioterapia

Drenaje linfático manual realizado por fisioterapeutas especializados, que mejora el drenaje fisiológico, reduce inflamación y alivia el dolor y pesadez de los miembros con lipedema.

Ejercicio físico

Realización de ejercicio físico de bajo impacto, combinando aeróbicos y ejercicios de fuerza (evitar deportes de contacto, ya que aumentan el riesgo de dolor y de aparición de hematomas): se suelen recomendar por ejemplo marcha nórdica, ejercicios funcionales con el propio peso y resistencias externas, ejercicios en el agua, bicicleta, pilates, etc.

Tratamiento nutricional

El tratamiento conservador también incluye la realización de un tratamiento nutricional personalizado y adecuado para las mujeres con lipedema. A continuación describimos algunas dietas comunes para tratar el lipedema.

Te recordamos que próximamente tendremos nuestra formación presencial en Valencia sobre Dietoterapia aplicada a pacientes con lipedema, impartido por Paula Avellaneda en nuestro Ciclo de Cursos Cortos de Especialidad.

Dietas comunes para tratar lipedema: RAD, antiinflamatoria y cetogénica

Podemos encontrar algunos tipos de dieta para el lipedema que tienen evidencia o con las que se han encontrado beneficios:

Dieta RAD (Rare Adipose Disorders)

Esta dieta fue propuesta por la Dra. Keren Lois Herbst, recomendándola en diversas patologías relacionadas con el almacenamiento de grasa corporal, como en este caso el lipedema.

Consiste en:

  • aumentar el consumo de verduras, hortalizas, frutas y frutos secos;
  • tomar alimentos de origen animal ecológicos (excepto carnes rojas o pescados con alto contenido en mercurio);
  • retirar lácteos pasteurizados y priorizar los fermentados o bebidas vegetales no azucaradas ni edulcoradas;
  • retirar alimentos ultraprocesados o que contengan hidratos de carbono simples o con alto índice glucémico, y aquellos que contengan gluten o excesivo contenido de sal;
  • aumentar el consumo de alimentos ricos en omega 3;
  • evitar el consumo de alcohol, cafeína y edulcorantes; y
  • reducir alimentos ricos en grasas de mala calidad (conservando el aguacate, aceite de oliva virgen extra, coco, olivas, semillas y frutos secos); entre otros.

Dieta antiinflamatoria

No es una dieta como tal, sino una adaptación de una alimentación saludable general, teniendo en cuenta que las pacientes suelen sufrir inflamación de bajo grado en las extremidades afectadas por el lipedema.

Por lo que en este tipo de alimentación se promueve el consumo de alimentos con propiedades antiinflamatorias o antioxidantes (como aumentar el consumo de verduras, hortalizas, frutas, alimentos ricos en omega 3, alimentos fermentados, condimentos como la cúrcuma, el jengibre, el ajo, el tomillo…); y evitar alimentos que puedan ser proinflamatorios (los alimentos desaconsejados son los ultraprocesados, cereales o aceites refinados, bebidas alcohólicas, refrescos, fiambres o embutidos, etc.).

Dieta Cetogénica o keto

Consiste en una reducción drástica de los alimentos ricos en hidratos de carbono (menos de 40-50g de hidratos de carbono al día, dependiendo de la adaptación de cada persona) con el objetivo de gastar las reservas de glucógeno y por tanto que el cuerpo obtenga su energía a través de la grasa, creando cuerpos cetónicos.

Por ello, en esta dieta se retiran bebidas alcohólicas o refrescos/zumos, cereales, tubérculos, legumbres, algunos tipos de fruta e incluso algunas hortalizas. Por lo contrario, la dieta se caracteriza por su alto contenido en alimentos ricos en grasa y proteína.

Al llevar esta dieta, es importante tener en cuenta algunas consideraciones, como el mantenerse bien hidratado para evitar la deshidratación; procurar el consumo de suficiente sodio, magnesio, potasio y vitamina C, entre otros; valorar la suplementación con fibra no fermentable (ya que suele encontrarse justamente en alimentos ricos en hidratos de carbono), etc.

Tratamiento pre-quirúrgico

De manera previa a la intervención quirúrgica del lipedema, se recomienda a las mujeres que lleven a cabo el tratamiento conservador anteriormente mencionado durante unos 6-8 meses.

En casos concretos o muy avanzados (lipedema de grado 3), puede realizarse la cirugía sin este paso previo o durante un menor periodo de tiempo, por la inmediatez de reducir los signos y síntomas cuanto antes.

Como tratamiento dietético pre-quirúrgico, el objetivo es ayudar a reducir la inflamación de bajo grado ocasionada por el lipedema, y que las pacientes consigan perder el máximo porcentaje de grasa posible mediante el ejercicio físico adaptado y llevando a cabo alguna de las dietas comentadas previamente, aunque en este caso si que se puede priorizar la dieta cetogénica o keto, siempre que se considere adecuado y sin riesgo para la paciente.

Por último, debido a la gran cantidad de sangre que suelen perder las mujeres sometidas a esta intervención quirúrgica, se les recomienda la siguiente suplementación durante al menos el mes anterior a la cirugía:

  • Hierro: 25-30mg/día
  • Ácido fólico/folato: 4-5mg/día
  • Se pueden utilizar también suplementos con concentraciones elevadas de algunas especias con poder antiinflamatorio, como por ejemplo de cúrcuma + pimienta negra (para potenciar el poder antiinflamatorio de la curcumina), y/o de jengibre.

Artículo de Paula Avellaneda, dietista-nutricionista del equipo Aleris; con especialización y formación específica en pacientes con lipedema, nutrición clínica renal, obesidad severa y cirugía bariátrica.

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