Cómo adaptar la alimentación a las necesidades de cada paciente en cirugía bariátrica

Cómo adaptar la alimentación a las necesidades de cada paciente en cirugía bariátrica

Sabemos que la obesidad mórbida, entendida como una acumulación excesiva del porcentaje de masa grasa, es una condición médica que en muchos casos aumenta la probabilidad de padecer algunos problemas de salud, ya que está muy relacionada con patologías como la diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial, dislipemias, enfermedades cardiovasculares, etc.

Para el tratamiento de la obesidad, es importante que primero se valoren ciertos cambios en el estilo de vida de la paciente, asegurándonos de que lleva una dieta saludable acorde a sus necesidades, realiza suficiente actividad física, tiene buenos hábitos de sueño y descanso, lleva a cabo una buena gestión de la ansiedad o el estrés, evita hábitos tóxicos como el consumo de tabaco o alcohol, etc.

Cuando todos estos factores se han abordado, sin conseguir resultados esperables de pérdida de peso o reducción de la masa grasa, otro de los tratamientos indicados para la obesidad mórbida es la realización de una cirugía bariátrica.

Aun así, es importante que las pacientes que se intervengan de cirugía bariátrica, lleven una alimentación adecuada con el objetivo de mantenerse correctamente nutridas, tener una mejor tolerancia de los alimentos, conseguir una mayor pérdida de peso y evitar la ganancia del mismo a largo plazo.

¿Qué es la cirugía bariátrica y cómo afecta la alimentación?

La cirugía bariátrica es un procedimiento quirúrgico que se utiliza como una de las opciones para tratar la obesidad mórbida, pero debe estar correctamente indicada según cada paciente, buscando siempre que se reduzcan las posibles complicaciones quirúrgicas y el mejor manejo de síntomas postoperatorios.

Existen diferentes técnicas de cirugía bariátrica, ya que en algunas se produce solamente la restricción de la capacidad gástrica, pero en otras además se obtiene una malabsorción de macronutrientes en el intestino (buscando sobre todo la reducción de la absorción de lípidos o grasas).

De manera previa a la intervención, existe evidencia de que una pérdida de al menos un 5-10% del peso, está directamente relacionada con una disminución del riesgo quirúrgico y anestésico, y además se ha visto que favorece la adherencia del paciente al tratamiento nutricional postoperatorio.

Por otra parte, también es importante llevar una correcta adaptación alimentaria de manera posterior a la operación de cirugía bariátrica, con el fin de que las pacientes se encuentren correctamente nutridas, que se consiga el mantenimiento de la pérdida de peso a largo plazo, y conseguir una mejor tolerancia de los alimentos, tal y como veremos a continuación.

Necesidades nutricionales específicas después de la cirugía bariátrica

Si tenemos en cuenta la reducción de la capacidad estomacal después de la cirugía bariátrica, las pacientes deben priorizar el consumo de alimentos ricos en proteínas (como son las legumbres o sus derivados, huevos, pescados, lácteos, carnes magras, etc.) para así asegurar un aporte mínimo de proteínas que permitan la optimización de las funciones metabólicas, una correcta cicatrización postoperatoria y evitar una excesiva pérdida de masa magra.

Se recomienda un aporte proteico mayor a 60g/día o mínimo de 1,5g de proteína por kg de peso al día.

Por otro lado, para evitar una de las principales complicaciones de la cirugía bariátrica como es el estreñimiento, es importante que las pacientes intervenidas consuman suficiente fibra mediante la ingesta de verduras, hortalizas, frutas, legumbres, semillas molidas, etc.

Una vez cubiertas estas necesidades nutricionales principales, debemos procurar cubrir también las necesidades nutricionales de ciertas vitaminas y minerales, ya que la cirugía bariátrica implica una disminución de su absorción al reducir drásticamente el volumen de ingesta alimentaria, así como del aprovechamiento de las mismas (sobre todo aquellas técnicas malabsortivas).

Por ello, es necesario que se lleve una correcta nutrición y suplementación de algunos nutrientes, principalmente del hierro, de vitamina B12, de calcio y vitamina D, de zinc, de ácido fólico, y de selenio, entre otros.

Las pacientes sometidas a cirugía bariátrica deben estar correctamente informadas y asesoradas por una nutricionista con experiencia y especializada en este campo.

Consejos para adaptar la alimentación a las necesidades de cada paciente después de la cirugía bariátrica

La alimentación después de la cirugía bariátrica debe estar adaptada a cada paciente, empezando por ajustarse según la tolerancia que vayan teniendo a los diferentes grupos alimentarios. 

Por ello, se indica que las pacientes sigan una dieta progresiva aumentando poco a poco la textura y consistencia de los alimentos, de modo que comienzan con una dieta líquida, para pasar a una dieta semi-líquida, después a una textura puré, para terminar con alimentos con textura blanda y finalmente sólida. 

El periodo de tiempo que se debe seguir cada una de las fases puede variar según la tolerancia y las necesidades nutricionales de las pacientes.

Por ejemplo, es muy común que no se toleren bien en el último periodo los alimentos muy secos, como por ejemplo carnes cartilaginosas o duras, o preparaciones a la brasa o a la plancha, o incluso arroces secos tipo paella, y por tanto en estos casos se podría alargar más la dieta con textura blanda.

El plan de alimentación de las pacientes sometidas a una operación de reducción de estómago, siempre tiene que estar sujeto a la sensación de saciedad de cada una.

Por lo que las cantidades ingeridas por un lado no deben ser insuficientes para mantener a las pacientes con energía y bien nutridas, pero tampoco excederse en cantidad con el fin de evitar malestar, náuseas y vómitos.

Estrategias para manejar posibles complicaciones alimentarias

Una de las principales preocupaciones de las pacientes tras una cirugía bariátrica es cómo manejar las posibles complicaciones alimentarias que se vayan presentando. Vamos a dar algunos consejos para ayudar a sobrellevar mejor esas complicaciones en caso de que aparezcan: 

Náuseas, vómitos o reflujo

Reducir las porciones de los alimentos que se ingieren, no forzar a tomar un bocado más si se nota la sensación de saciedad, tomar alimentos con consistencia más blanda, comer de manera pausada y masticando bien los alimentos, no hacer ejercicio ni agacharse inmediatamente después de comer, y evitar alimentos fritos, con salsas grasas o ricos en azúcares.

Diarrea

Comprobar si no se está tolerando bien algún alimento concreto y evitarlo al menos durante 2-3 semanas y volver a reintroducir, evitar alimentos fritos o salsas grasas, evitar edulcorantes, aumentar el consumo de alimentos astringentes (arroz, patata, zanahoria, etc.), aumentar el consumo de líquidos y sales, o realizarse pruebas para descartar alguna intolerancia alimentaria.

Estreñimiento

Aumentar el consumo de alimentos ricos en fibra soluble y/o insoluble así como semillas molidas, consumir aceite de oliva virgen en crudo, mantenerse en movimiento, aumentar el consumo de líquidos, procurar estar comiendo suficiente (repartido en pequeñas tomas a lo largo del día), y por último valorar ayudas con suplementos de fibra, laxantes, supositorios o enemas.

Flatulencias

Evitar bebidas con gas, cocinar bien las verduras, comer las legumbres sin piel o trituradas, evitar edulcorantes, consumir alimentos integrales con moderación, tomar infusiones digestivas, y no beber en las comidas principales.

Síndrome de dumping

Evitar alimentos fritos, salsas comerciales, alimentos ricos en azúcares libres, disminuir el tamaño de las ingestas, comer despacio, recostarse en un sofá, en caso de notar mareo o hipoglucemia tomar un zumo de frutas o una cucharada de miel y esperar a que se pase esa sensación.

Pérdida de peso excesiva

Aumentar la densidad energética de las comidas utilizando aceite de oliva virgen, frutos secos o sus cremas, semillas, quesos…, procurar estar comiendo suficiente (repartido en pequeñas tomas a lo largo del día), evitar los alimentos mal tolerados, valorar la suplementación con proteína en polvo.

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Como conclusión, uno de los principales consejos para pacientes en cirugía bariátrica es que contacten con una dietista-nutricionista con experiencia y especializada en pacientes intervenidos de cirugía bariátrica, para llevar a cabo un plan de alimentación personalizado y acorde a sus necesidades nutricionales.

Es especialmente importante tener una buena adaptación alimentaria sobre todo de manera posterior a la cirugía bariátrica, con el objetivo de lograr una buena tolerancia de los alimentos, encontrarse correctamente nutrida, y conseguir una pérdida de peso óptima que pueda mantenerse a largo plazo.

Por ello, te animamos a formarte en dietoterapia en cirugía bariátrica, y así poder ayudar de manera adecuada en la alimentación a aquellas pacientes que vayan a someterse a una intervención de cirugía bariátrica, o que lo hayan hecho recientemente.

El sábado 6 de mayo tienes disponible el curso, impartido por nuestra dietista-nutricionista Paula Avellaneda.

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