🐠¿Es realmente sostenible el pescado?

A menudo escuchamos que reducir el consumo de carne roja y sustituirlo por pescado es el paso definitivo para una dieta más respetuosa con el planeta. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja de lo que nos han contado, y el pescado también es un problema. ¿Es todo el pescado igual de responsable? ¿Qué hay de cierto en su “baja” huella de carbono?

La doctora Ujué Fresán, experta en impacto ambiental, analiza en este episodio del podcast las sombras de una industria que solemos idealizar como artesanal, pero que esconde grandes desafíos ecológicos.

1. No existe un solo “impacto ambiental” del pescado

Hablar de pescado en general es un error. Su impacto depende de una red de variables:

  • Origen: ¿Es pesca salvaje o de piscifactoría?
  • Método: ¿Se usó una caña o una red de arrastre?
  • Especie y hábitat: No es lo mismo un pez de superficie que uno de aguas profundas, ni uno que vive en bancos frente a uno que nada en solitario.

2. La huella de carbono: de la sardina al lenguado

Si comparamos el pescado con el pollo (una de las carnes más eficientes), los resultados son sorprendentes:

  • Las campeonas: Las sardinas y anchoas tienen una huella de carbono incluso menor que la del pollo. Son una opción excelente desde el punto de vista de las emisiones.
  • La otra cara: Peces como el lenguado tienen una huella altísima. Esto se debe principalmente a la pesca de arrastre, una técnica que requiere una cantidad ingente de combustible para arrastrar redes pesadas por el fondo marino.

3. Más allá del carbono: El desastre del arrastre

El problema de la pesca de arrastre no es solo el CO2. Al pasar por el fondo del mar, estas redes actúan como una excavadora, destruyendo ecosistemas enteros y todo lo que encuentran a su paso. Es, posiblemente, una de las técnicas más dañinas para la biodiversidad marina.

4. ¿Qué significa realmente “Pesca Sostenible”?

A menudo confundimos términos. La pesca sostenible no se trata solo de emisiones, sino de respetar los ciclos de la naturaleza.

“Sostenible significa no capturar más peces de los que el mar puede reponer”.

Lamentablemente, estamos lejos de ese equilibrio. La mayoría de las poblaciones de peces están sobreexplotadas, y el Mar Mediterráneo ostenta el triste título de ser uno de los más agotados del mundo.

5. El drama de las capturas accidentales

Cuando la industria busca una especie específica, no siempre lo hace de forma selectiva. Esto genera las llamadas capturas accidentales (by-catch). Especies como tiburones y rayas, que a menudo no tienen valor comercial, son capturadas y descartadas muertas. Sus poblaciones han caído más de un 90% en las últimas décadas debido a esta práctica.

6. ¿Es la acuicultura la solución?

Podríamos pensar que las piscifactorías son la respuesta, pero la FAO advierte de sus propios riesgos:

  • Deforestación: Destrucción de manglares (ecosistemas clave) para instalar granjas.
  • Especies invasoras: Riesgo de fugas que alteran el equilibrio local.
  • Resistencia a antibióticos: Al tener a los peces hacinados, se abusa de medicamentos que terminan en el medio ambiente.

7. Guía práctica: ¿Cómo elegir el pescado más sostenible?

Para que tu próxima visita a la pescadería sea realmente responsable, puedes seguir estas recomendaciones, aunque lo más sostenible siempre será optar por proteína de origen vegetal:

  • Prioriza los peces pequeños: Sardinas, anchoas, boquerones y caballas tienen ciclos de vida cortos, se reproducen rápido y su pesca suele ser mucho más eficiente en términos de carbono.
  • Lee la etiqueta: Es obligatorio que figure la zona de captura (FAO) y el arte de pesca. Evita el “arrastre” y busca métodos más selectivos como el “cerco” o la “pesca con anzuelo/sedal”.
  • Diversifica el consumo: No te limites al atún, el salmón o el bacalao. El consumo masivo de unas pocas especies presiona excesivamente sus poblaciones. Prueba especies locales y menos conocidas.
  • Atención al origen: Si compras pescado de acuicultura, intenta informarte sobre las prácticas de la granja. Aunque es difícil, priorizar productos con sellos de certificación de sostenibilidad (como el sello azul de MSC) puede ayudar a descartar las peores prácticas.
  • La mejor opción: reducir: Como recuerda la doctora Fresán, la presión sobre los océanos es tan alta que la medida más efectiva sigue siendo reducir la frecuencia de consumo y no ver al pescado como un sustituto ilimitado de la carne.

8. The Truth about Longline Fishing: Un grito de auxilio desde Greenpeace Australia

La urgencia de proteger el ecosistema marino ha llegado incluso a la cultura popular. Recientemente, Greenpeace Australia lanzó un emotivo cortometraje de animación que utiliza una versión reimaginada del clásico “Don’t Stop” de Fleetwood Mac.

La pieza no solo es un deleite visual; es un recordatorio de que los océanos producen la mitad del oxígeno que respiramos y regulan nuestro clima. La campaña insiste en que no podemos esperar más para ratificar el Tratado Global de los Océanos, cuyo objetivo es proteger el 30% de las aguas internacionales para 2030, poniéndolas a salvo de la pesca industrial destructiva y la minería submarina.

Conclusión: Es hora de cambiar el enfoque

Sustituir carne por pescado no es una “solución mágica” si no miramos el qué, el cómo y el dónde. Como consumidores, nuestra responsabilidad empieza por informarnos y entender que el mar no es una despensa infinita.

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